¿OPINION PUBLICA O CONCIENCIACION ABERTZALE?
      CRITICA CONSTRUCTIVA DE LA PRACTICA COMUNICATIVA DEL MLNV

      Iñaki Gil de San Vicente


      4. NUESTRAS CARENCIAS PRÁCTICAS.


      4-6. No rentabilizamos.

      Uno de los peores efectos de la burocratización, en general, es que anula la capacidad de la militancia para rentabilizar los pequeños logros y conquistas que se obtienen con más frecuencia de lo sospechado. En el problema de la comunicación concienciadora ello es si cabe más patente. Prácticamente todo el MLNV sufre la impotencia de la no rentabilización, desde el más pequeño organismo o talde de barrio hasta la incapacidad de rentabilizar propagandística y comunicacionalmente determinados acontecimientos. Un ejemplo patente lo tenemos en la tardanza y dificultades de todo el MLNV para positivizar los resultados electorales del pasado 6-J'93. Esta deficiencia se va a ir convirtiendo en un lastre creciente por la dinámica objetiva de la comunicación burguesa a priorizar la primera imagen o versión de un acontecimiento negando toda posibilidad posterior de racionalización y estudio global. Esta tendencia ascendente nos obliga ya a salir cuanto antes, lo que evita una reflexión detenida cara a la rentabilización sistemática.

      El problema radica en que al carecer de autonomía interna, de iniciativa de las bases y de capacidad de análisis propios para extraer conclusiones y rentabilizarlas, todas las estructuras del MLNV deben esperar a lo que "viene de arriba". Pasa así un tiempo que resulta vital por tres razones: una, nuestra gente, sumergida en mil peleas y tensiones, carece de sistematicidad para el análisis y, además, debe responder a muchas cosas; dos, por su propia naturaleza la rentabilización de una pequeña o grande conquista guarda relación directa con la rapidez de su divulgación, su correcta interrelación con otras luchas y la capacidad de sacar lecciones y último, tres, la presión contraria de los medios enemigos por silenciar todo lo que provenga del MLNV, por falsearlo y tergiversarlo, acelera la urgencia de la rentabilización.

      La vorágine contrainformativa impide que el receptor tenga tiempo, adquiera la perspectiva, contraste y critique, se independice en suma de la sugestión de los medios. Así, más con la ayuda de nuestras deficiencias, el Poder crea la "realidad virtual" de que el MLNV no está consiguiendo absolutamente nada, ni electoralmente ni en ningún otro plano, ya sea en un pequeño pueblo, comité de empresa o movilización nacional. Luego esa "realidad" cae como un martillo sobre el propio Movimiento, machaconamente. Como tampoco estamos acostumbrados a repasos periódicos de los logros -siempre estamos llorando por los fallos, nunca alegres por los logros- se va perdiendo la perspectiva de lo realizado, la continuidad y ligazón del pasado con el futuro. Además de la concepción cíclica descrita también se generaliza la no rentabilización. Ambos vicios van unidos estrechamente.

      Rentabilizar los logros, divulgarlos, popularizarlos, extraer de ellos enseñanzas y alegrías es imprescindible para romper el cerco comunicativo interno y externo. La confianza íntima, personal y profunda, que crece conforme se comprende que no todo son derrotas, es vital para lanzarse a la batalla de la comunicación concienciadora. No podemos dar la imagen básica de optimismo, positividad, constructivismo, capacitación y apertura de espíritu -en ninguno de los niveles del Movimiento- si carecemos de autoconfianza, si nos domina el pesimismo o lo que es peor, si desconocemos los logros obtenidos en la globalidad del MLNV durante décadas.

      Hemos hecho programas, cursillos y planes de metodología, de capacitación para conocer la realidad concreta, etc.; pero no hemos integrado dentro de ellos como componente decisivo el mecanismo de rentabilizar la práctica. En las nuevas condiciones de comunicación alienante que se están desarrollando, romper la estrategia de la imagen de derrota, aislamiento, etc., es decisivo en todos los planos, que no sólo en el electoral.

      Una vez más se confirma así la extrema importancia de reactivar en las condiciones actuales la crítica interna, la vida en los taldes de todas las estructuras del MLNV, especialmente en aquellos compuestos por militantes de más edad, atrapados por las obligaciones específicas del trabajo fijo, del matrimonio y la familia, o por el drama del paro. En estas condiciones es más fácil al Poder infectarnos con el pesimismo, aumentar la sensación de soledad, de aislamiento, de cansancio. No podemos olvidar aquí el efecto político del inevitable desgaste psicosomático. Nosotros despreciamos estas cuestiones, el enemigo no, las tiene muy en cuenta. Somos unos ilusos inconscientes.

      4-7. Distancias internas.

      Mientras los cambios sociales de fondo, la edad que no perdona, el impasse entre lo nuevo y lo viejo, el hundimiento de los encuadres cotidianos tradicionales, etc., afectan a una parte histórica del Movimiento formada y educada en el antifranquismo y bajo las condiciones de la dictadura, por otra parte, nuevas juventudes que han desconocido todo eso, que no tienen la memoria histórica del bloque anterior, que han crecido y vivido entre otros referentes, entran a la acción. Si este contraste es hoy manifiesto, mañana lo será mucho más aún pues todavía no se han expresado plenamente todos los cambios desestructuradores / restructuradores y sus efectos sinérgicos y globales.

      Este problema afecta al conjunto de nuestra sociedad y tiene la agravante de que se produce en momentos de transición de una fase capitalista a otra. Es imposible aquí siquiera enumerar con cierto detalle sus formas de expresión, así que nos centraremos exclusivamente en el problema de la comunicación concienciadora.

      Una sociedad que se agrieta también generacionalmente requiere de una oferta comunicacional más rica. Una oferta que llene ese vacío generacional por un lado pero que, además, desarrolle las riquezas propias de cada una de las partes distanciadas. Veíamos cómo la industria de la cultura logra diversificar su oferta por edades, pero no quiere tender puentes de comunicación. Esa quiebra es una baza del Poder y la industria cultural trabaja para agrandarla. Entre otros logros reaccionarios, la quiebra secciona de cuajo la memoria histórica, impide que la experiencia de lo viejo -decisiva para la reproducción de la identidad colectiva- germine en lo nuevo. Múltiples son las ganancias del Capital con esa quiebra.

      Dentro del MLNV se está produciendo un distanciamiento práctico aún reversible y no excesivamente peligroso en su generalidad en cuatro niveles: entre juventud militante y padres militantes o simpatizantes; entre juventud más o menos estructurada alrededor de JARRAI y la mayoría de los mensajes melifluos de HB no sólo en su cúpula sino en sus dinámicas de barrios, etc., sobre todo en los momentos de manis duras, etc.; entre la juventud en paro y el sindicato con sus delegados; entre las demandas de visión de futuro de esa juventud y las respuestas del MLNV. Cada parte del Movimiento padece de diverso modo estas contradicciones o algunas de ellas. Las repercusiones prácticas negativas son dos: queme de bastantes jóvenes al cabo de un tiempo de hiperactivismo -que también corresponde a otras causas- e incomprensión y, periódica caída de la influencia del MLNV entre la juventud trabajadora que se recupera con esfuerzos posteriores.

      Las demandas comunicacionales que surgen de todo esto son claras en sí mismas, pero poco estudiadas: un esfuerzo por estrechar los cauces de contacto y discusión debe ir simultáneo a una profundización en la defensa de la juventud como elemento clave para nuestro futuro. Pero el problema nos remite a lo de siempre: el modelo comunicativo del MLNV en su generalidad, a excepción de la práctica de JARRAI, está muy distanciado de las inquietudes y vivencias de la juventud vasca. Las tendencias perceptibles sobre el posible aumento o disminución de quiebra generacional y sus efectos de distanciamiento con respecto al Movimiento, son contradictorias: de un lado, existen fuerzas centrífugas, distanciadoras y disgregadoras inscritas en la naturaleza del problema más la presión del Pacto en ese sentido pero, de otro lado, también existen fuerzas centrípetas, confluyentes y cohesionadoras que nacen de la fuerza del factor subjetivo, del poder aglutinante de la identidad nacional y de la propia incidencia del MLNV.

      Esta contradicción abierta exige una mayor amplitud y radicalización del mensaje juvenil abertzale. Por radicalización no debemos entender exclusivamente el activismo -siempre necesario pero equilibrado- sino la capacidad de llegar a la raíz de los problemas de la juventud en un presente que es fugaz y muy pasajero y un futuro que ya está invadiendo con sus demoledoras condiciones de malvivencia la cotidianeidad actual. Para el MLNV el peligro mayor de esa quiebra, de ese distanciamiento intergeneracional interno y externo, radica en que si la velocidad de alejamiento de las inquietudes juveniles, o sea, la fuerza centrífuga, es mayor que la capacidad de atracción del Movimiento, su fuerza centrípeta, asistiremos a la proliferación descoyuntada de movimientos fácilmente neutralizados y reprimidos por el Poder, dilapidando así unas posibilidades objetivas innegables. Un estudio detenido del problema sugiere que no estamos, por ahora, en ese proceso de dispersión sino en el contrario, aunque con limitaciones. Pero siempre tenemos que tener en cuenta que, primero, los problemas juveniles crecerán mucho más; segundo, las inercias internas no serán superadas fácilmente y tercero, el Pacto también presiona.

      4-8. ¿Euforizantes?.

      Como respuesta desesperada a semejante situación general de envejecimiento progresivo de nuestra capacidad comunicacional frente a los avances de la del enemigo, existe una dependencia global, política y psicológica, hacia la Organización. Dado que las estructuras se anquilosan, que la cotidianeidad militante se vuelve monótona y rutinaria, que la diáspora es larga y dura, en esas condiciones se transfiere a la Organización el conjunto de deseos y ganas de hacer que, por todo lo descrito, no se realizan. Así la fuerza de la Organización es la fuerza individual y colectiva del Movimiento en su conjunto, con un claro empobrecimiento de sus potencialidades. La eficacia de la Organización es así la del Movimiento, etc. Es una transferencia unidireccional y sin vuelta, una sublimación que conduce a la pasividad y a una mayor dependencia posterior.

      La fuerza de la Organización actúa como euforizante, activador neuronal, psicotrópico destinado a reactivar desde el exterior -no en el sentido de exterioricidad con respecto al Movimiento como totalidad concreta- los mecanismos psicofísicos de tal o cual parte del Movimiento. No se puede negar la efectividad galvanizadora de empujones así, pero sus dosis deben medirse convenientemente: ahí radica una parte de la esencia de vanguardia de ETA. Sin embargo, es sabido que el problema de toda "ayuda" es el bajón posterior, la resaca y el mono. Especialmente cuando la dependencia es tal que exige nuevas y crecientes "dosis". La historia del MLNV tiene en su triste haber varios momentos así. Por citar sólo cinco: la sensación de soledad y derrota cuando la primera oleada de refugiados en Iparralde; la misma sensación tras las caídas de Mogrovejo y Artecalle y la preparación de los juicios de Burgos; la misma sensación, pero a escala P-M, cuando las caídas en Barcelona y Madrid en 1975; la misma sensación a mediados de los '80 con el GAL y la colaboración del Estado francés y por último, la mismo a comienzos del '92.

      Está por hacer el estudio de las repercusiones de esos momentos en la evolución teórico-política de sectores del MLNV en cada crisis particular -nuestra tesis es que dicho desamparo ha influido considerablemente por caminos diferentes en cada caso y momento- de modo que extraigamos determinadas lecciones al respecto. Pero el problema que ahora tratamos es específico y concierne a dos cuestiones: una, ¿qué sistema concienciador interno y externo ha tenido siempre la izquierda abertzale que ha sido relativamente incapaz -reconociendo el mérito de las recuperaciones sistemáticas en todos los casos- de absorber el golpe, integrar sus costos y superar pronto la guerra propagandística del enemigo? y otra, aprendiendo de esas constantes ¿qué mejoras debemos introducir en la política de comunicación concienciadora para prevenir crisis así?. Los cinco casos históricos descritos indican la importancia del problema.

      La urgencia crece además por las nuevas formas de planificación a medio plazo entre los medios y el Estado. Si ha sido claro el comportamiento integrado durante el arresto de Julio Iglesias Zamora, como se ha demostrado, hay que retroceder al comportamiento inmediatamente posterior a la caída de Bidart para disponer de una visión más profunda de la nueva simbiosis entre los medios y el Estado. Ya entonces se comprobó a las pocas horas -¿dos o tres como máximo en radio y tv?- una muy sospechosa "coincidencia" de programas, debates y entrevistas en directo, así como de "documentos informativos" sobre la llamada "cúpula de ETA". Todo un montaje que empero pasó desapercibido para la inmensa mayoría del MLNV. Tuvimos que esperar al montaje escandaloso durante el arresto citado para terminar de abrir los ojos ante una simbiosis perfecta.

      Todo indica que esa simbiosis, que como hemos analizado en el cptº 2 nace de los mutuos intereses de la industria cultural y de los poderes políticos, irá perfeccionando su efectividad en la medida en que avanzamos en la liberación de nuestro Pueblo. No se detendrán ni posteriormente a los acuerdos del Proceso Negociador sino que se adaptará a las nuevas necesidades de lucha contra el MLNV. Estamos por consiguiente enfrentados a un componente estructural decisivo que está planteando ya la batalla dentro mismo del campo simbólico, de la simbología de ETA como referente centralizador, como constructor de sentido del MLNV. Este nuevo frente de batalla comunicacional exige al MLNV un esfuerzo más arduo, permanente y global que el sostenido cuando el Pacto pretendió monopolizar los DD.HH, o el sentido y significado de la paz, etc. Y es que el resultado no dependerá sólo de la efectividad represiva del Estado y de los zipayos, con ser pese a todo el objetivo central, sino a la vez del debilitamiento de la unidad simbólica del MLNV alrededor de ETA como componente esencial de Euskal Herria.

      Ha sido la capacidad de recomposición del MLNV y ETA en cada una de esas cinco situaciones descritas -lograda también por la fuerza del referente simbólico del Bietan Jarrai- lo que ha terminado de convencer al Estado de atacar por ahí. Los efectos de una mala defensa por nuestra parte, es decir, la ausencia de una ofensiva planificada de extensión social a las nuevas realidades vascas de la materialización de esa simbología, las consecuencias nefastas de un mal proceder en ese tema capital serán desastrosas. Como se aprecia, no estamos abogando únicamente por una reactivación de la comunicación concienciadora alrededor de la lucha armada, sino por mucho más. La lucha armada. es una parte de una realidad más vasta y ramificada. No haberlo entendido así, o haberlo entendido muy pobremente, es una de las causas que explican la pervivencia de los euforizantes.

      En la medida en que las bases del MLNV y una parte substancial del Pueblo Vasco han intuido vagamente, han comprendido entre neblinas y obscuridades que ETA es mucho más que una organización armada, en esa medida más las deficiencias concienciadoras -políticas realmente- de la izquierda abertzale para explicárselo, las bases han centrado en la Organización aspectos que debían ser asumidos por otras instancias del Movimiento. Dado que esas instancias han fallado reiteradamente, dado que la Organización ha demostrado estar y ser, ser y estar en los momentos decisorios, por la legitimidad que nace de la acción, se ha ido generando periódicamente ese efecto euforizante descrito. Cuando mayor es el nivel de burocratización y sustitucionismo de las bases internamente, cuanto mayor es la tardanza de respuesta a los interrogantes sociales y de explicación de los cambios en movimiento, en esos momentos más se vuelven las bases hacia la Organización en demanda de lo que debiera venir servido por sus propias estructuras: ella nunca ha fallado, la burocracia sí.

      Naturalmente el enemigo conoce esta situación; faena y maquina de mil modos para agudizarla: esa era una de las bazas y a la vez objetivo, de la "ofensiva final" preparada desde mediados del '91 y lanzada masivamente desde la caída de Bidart. Las tareas comunicacionales que se nos plantean si comprendemos y aceptamos la veracidad teórica de lo descrito, son tan obvias e interrelacionadas con la totalidad de las críticas constructivas que exponemos que no vamos a detallarlas. Caen por su propio peso. Mas sí tenemos que considerar que esas tareas se van a desarrollar en un contexto social muy diferente al actual. La adaptación del referente simbólico-material a la nueva sociedad vasca desestructurada/restructurada es una tarea que requiere especiales atenciones. No sirven los tópicos, es más, en la medida en que los repitamos se mantendrá cuando no crecerá la dependencia hacia los euforizantes, con todos sus riegos mil veces denostados.

      4-9. Conclusión.

      Aparte de las herencias teóricas que arrastramos comunes a la casi totalidad de las izquierdas europeas, determinados lastres prácticos agravan los efectos negativos de la herencia que nos está ahorcando parcialmente. No podemos profundizar aquí en las relaciones entre la herencia teórica y los lastres prácticos: es mucho más fuerte de lo que sospechamos aunque cada una de las partes de la relación tiene su autonomía propia.

      Ella es en buena medida responsable de que el MLNV esté surcado por tres contradicciones que le recorren la totalidad de sus prácticas comunicativas. Desde luego que existen diferencias apreciables tanto en la profundidad de su arraigo total o parcial según las partes del MLNV de que se trate, como en las interrelaciones en su conjunto o dominancia de alguna de ellas sobre el resto. Las tres son: una, la que existe entre las potencialidades descritas y su infrautilización mediante el recurso creciente a la forma burguesa de comunicación, a los comunicados de prensa, etc. Dos, derivada de ella, la paulatina aceptación de las formas y modos de hacer de la comunicación dominante, sus imposiciones y condicionamientos tendentes a limar aristas, críticas y rigor, imponiendo el tópico, la superficialidad impactante y la ambigüedad. Tres, conclusión lógica de las precedentes, esa dinámica prima la burocracia, la cúpula y el sustitucionismo de las bases.

      La triple contradicción es tanto más peligrosa en sus efectos cuanto que presiona sobre la lentitud del MLNV para responder a cuatro interrogantes sociales que, al empuje de la crisis, emergen del subconsciente colectivo: una, ¿qué futuro socioeconómico tenemos?; dos, en el presente y para el futuro ¿valen para algo las instituciones y poderes?; tres, aun valiendo en sí mismas ¿valen para algo los partidos políticos? y cuatro, ¿qué lugar podemos tener en el mundo con todo esto, a donde nos llevan?. Las cuatro indican un desasosiego social creciente que puede dar paso a una serie de reacciones a la derecha o a la izquierda, aunque también a la pasividad derrotista. El MLNV está respondiendo ya a algunas de ellas, pero no a todas. Ahora bien, su efectividad depende de la capacidad teórica para elaborar las respuestas y del medio comunicador empleado. Es más, la capacidad de captar ese desasosiego social creciente y de comprender la trifurcación que encierra, depende en buena medida de los medios teóricos y de comunicación del MLNV ya que toda comunicación, amén de estar enmarcada teóricamente, es a su vez una vía bidireccional, emisora-receptora. Se puede decir entonces que estamos dentro de un círculo vicioso.

      En estas condiciones viejas y nuevas, la imagen que estamos dando al interior y exterior del Movimiento es la de que nuestro mensaje está, si no agotado, si envejecido. Por nuestros errores comunicacionales y por el cerco informativo del enemigo, por ambas razones, no podemos dar a conocer los esfuerzos innovadores que estamos haciendo y sus frutos. Mientras tanto, son las fuerzas españolistas las que en estos momentos llevan la ofensiva comunicacional, y las regionalistas les van a la zaga aunque moviendo sus peones cara a las elecciones. Las causas de fondo de nuestra incapacidad para divulgar lo que tenemos son tres: el lastre teórico, una innegable superficialidad y ligereza a la hora de estudiar la crisis actual y sus consecuencias y los propios golpes del enemigo. Sin embargo, cada una de las cuatro interrogantes descritas nos iluminan el camino de la profundización y de la respuesta concreta.

      Las tres causas de fondo de nuestra incapacidad son también las responsables del inmediatismo que nos domina. Aunque una parte considerable de este inmediatismo sea el conocido método de sólo ver y responder a lo que hoy sucede, y además cuando lo provoca el enemigo, yendo nosotros generalmente por detrás, el grueso del problema consiste en nuestra incapacidad para ver la situación y su evolución con una perspectiva de como mínimo dos años, o siquiera uno. Este defecto es común a la práctica totalidad del MLNV y sus consecuencias sobre la política informativa son desastrosas. Es verdad que determinadas campañas se planifican incluso con seis meses o algunos más, que muchas organizaciones del Movimiento funcionan ya con plangintzas semestrales e incluso anuales -que no se cumplen-, que crece la conciencia de la necesidad de la planificación sistémica, del método prospectivo, de la consideración de las variables, etc., es verdad todo eso, pero ni está tan desarrollado como debiera y, cuando funciona, choca con los lastres internos y externos arriba descritos. Salimos de los atascos con el ingenio, "instinto" y agilidad de respuesta inmediata de las cúpulas y de los portavoces, pero eso que es una virtud necesaria, cuando se reitera abusivamente deviene en espiral absorbente que asfixia los restos de la iniciativa comunicacional de las bases.

      La ausencia de planificación, ese vivir al día, a la intemperie y bajo la presión de los huracanes que nos lanza la crisis y el enemigo, presionan para que las cúpulas de las organizaciones del MLNV acaparen a la fuerza, por necesidad de inercia o por gusto -también en algunos casos- más responsabilidades de las que les corresponden. Desde luego que el grado varía en cada organización, pero el proceso es general. La burocratización tiene efectos especialmente perniciosos en la práctica comunicativa, y aún más si cabe, al pretender ser concienciadora. Las organizaciones, las y los militantes concretos se van distanciando, pierden la autoconfianza y la iniciativa que son la base para lanzarse a discutir abiertamente en el barrio y en el trabajo, en la cotidianeidad. A la vez crece el automatismo, el funcionamiento circular, cíclico, inmutable: días determinados, fechas obligadas, períodos electorales que ya no ilusionan...La comunicación es una rutina que concierne "a los de arriba". Esta dinámica explicaría la posibilidad de aparición embrionaria de una tendencia a desarrollar alguna especie de líderes de imagen y opinión, capaces de representar interna y externamente la esencia del Movimiento en su conjunto, o de las organizaciones en sus áreas, en cuestiones generales o particulares muy manipulables por la prensa enemiga. Fuera del MLNV se trata de una directriz programada e impulsada por la simbiosis medios/poder. Dentro de nosotros, si bien son necesarios los portavoces públicos, los líderes de imagen -peores incluso que los de opinión, si se les puede separar- son dañinos.

      La rapidez de los acontecimientos, la presión de los medios, la aceptación por nuestra parte de sus métodos, la concepción cíclica que nos domina, nuestras debilidades en programación a medio plazo, etc., impiden que rentabilicemos la mayoría de las pequeñas victorias que obtenemos. Este defecto es común a todo el Movimiento, superándose sólo en victorias muy determinadas. De este modo, van quedando en el olvido muchos pasitos hacia adelante, muchos logros en apariencia insubstanciales pero que sabiamente analizados y divulgados permitirían no sólo en sus escalas de realización sino en otras superiores, procesos de aglutinación, confluencia, etc. Aquí tenemos uno de los problemas centrales del MLNV en su política de comunicación concienciadora. De todo el MLNV. Pero la rentabilización encuentra en la burocracia uno de sus peores enemigos. Es obvio y no vamos a extendernos. Nuestra efectividad concienciadora debe enfrentarse además de al enemigo y a los cambios estructurales, también al olvido, a la pérdida de memoria, a la difuminación de nuestra práctica. Ocurre así porque cae un manto de obscuridad al no rentabilizar nuestros hechos. Divulgarlos exige conocerlos, investigar sus méritos, errores y aciertos, las acciones en contra del enemigo, el contexto y la coyuntura, las posibilidades de aglutinación en suma. Todo eso es iluminar permanentemente el pasado, hacerlo presente en la aglutinación de sectores y orientarlo al futuro. Es activar siempre la memoria histórica particular y general, y ¿cómo vamos a comunicar algo si lo hemos olvidado?.

      La nula rentabilización, la desmemorización que nos desarraiga de nuestros hechos, nos aliena de nosotros mismos, se transmuta de drama en tragedia cuando analizamos el problema comunicacional desde y para la perspectiva del corte generacional, del aumento de distancias generacionales dentro del Movimiento y en la sociedad en su conjunto. Si ya nuestra maquinaria comunicativa adolece de los defectos descritos, que se agudizan en y por la crisis estructural, cuando tocamos el problema intergeneracional esa maquinaria aparece andando con bastón o en silla de ruedas. Lo patético es que los méritos de JARRAI chocan con la anacronía de la máquina. Hay partes del MLNV más afectadas que otras por el choque o lo que es peor, por su ausencia. En este último caso domina ya la laxitud senil. No podemos estudiar aquí las tensiones políticas que ese choque crea dentro del MLNV, sus repercusiones en la burocracia, etc. En materia comunicativa ahonda la desmemorización de la juventud, anulando la comunicación sincera, autocrítica y aglutinadora entre los extremos jóvenes y maduros del MLNV y entre la juventud abertzale y otras franjas de la juventud que no nos identifican por la práctica de JARRAI -aunque hay fracciones que sí lo hacen- sino por la senectud conservadora, cuando no reaccionaria dentro del universo juvenil y de su subjetividad, de sus expresiones mayoritarias.

      No nos debe sorprender por tanto, viendo lo visto, que las bases del MLNV recurran y necesiten en determinados períodos del euforizante que supone la Organización. Ella llena los vacíos que debieran cubrir las estructura. Es cierto que la fuerza de resistencia armada práctica es decisiva dado que una historia de más de siglo y medio de guerras abiertas o no declaradas con el Estado ha creado una identidad colectiva muy consciente de la necesidad de la lucha armada., pero precisamente por eso y en evitación de previsibles situaciones como las cinco descritas -lo que nos remite de nuevo a nuestra capacidad de antelación y perspectiva histórica-, el MLNV debe asumir las necesidades concienciadoras -políticas- que le son obligadas. No hacerlo, o supeditarlas a otras necesidades, o debilitarlas por las inercias burocráticas, etc., supone mantener abiertas las brechas de desmoralización y desconcierto que utiliza el enemigo. Esas brechas se taponan cuando la Organización está fuerte, pero dado que el MLNV no concluye la tarea, siempre quedan resquicios o pilares no asentados del todo que se debilitan y hunden con los golpes represivos. Sucede en toda guerra y más en las de liberación nacional de clase: de ahí la extrema importancia de la conciencia política y de la responsabilidad enorme de la práctica comunicativa interna y externa del MLNV.


      5. ¿QUÉ HACER?

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